SUPERAR LA FOBIA SOCIAL

Dependiendo del grado de fobia que puedas tener, afectará más o menos a lo que haces en tu día a día.

Es fastidioso levantarse y darse cuenta de que también se levanta contigo ese comportamiento automático de miedo incontrolable.

Pero la fobia/ ansiedad  no se ha instalado de repente.

En mi caso, formaba parte de mi  hacía muchos años. Se manifestaba con poca frecuencia y con poca intensidad. Su energía todavía era débil pero crecía poco a poco. La alimentaba dejándola aparecer. La dejaba aparecer porque no era consciente de que pudiera suponer un problema. Y con los años esta energía creció tanto que se convirtió en un “ser” con vida propia. Este “ser” ahora dominaba mi vida, mi conducta y me  impedía ser libre, ser yo mismo.

Es fastidioso, sí pero, por otro lado, la fobia/ansiedad aparecía en mi vida para  decirme que estaba aquí, que tenía que prestarle atención, que ya no podía desentenderme, que tenía que hacer un cambio en mi vida, progresivo pero radical.

Y ese cambio era un cambio para ser yo mismo, para ser yo quien dirijiera mi vida, para ser yo quien disfrutase de todo lo que la vida ofrecía: poder andar, ser capaz de ver, de oír, de oler… tener una casa en la que vivir, con agua corriente, agua caliente, luz… una familia, una pareja, amigos… disfrutar de todo lo que la vida ofrece.

La enfermedad es un amigo al que hay que escuchar. No es un enemigo contra el que luchar. Si la enfermedad es grave sí que haremos lo posible para ayudar al cuerpo a mantener sus funciones vitales. Así ganaremos tiempo. Tiempo para escuchar qué me dice la enfermedad. La enfermedad nos dice qué tenemos que aceptar (y que no estamos aceptando)  y nos da tiempo para lograrlo en el plano mental (pensamientos-emociones) si ponemos empeño”.  (T. Dethlefsen y R Dahlke, La enfermedad como camino).

¿Qué me decía la fobia social?: que me levantaba todas las mañanas, preocupado/obsesionado por evitar  el rechazo y  obtener la aceptación de la gente con la que iba a tener que tratar durante el día (en el aula de la universidad, en el trabajo, en una cita con amigos).

Era una obsesión y no me daba cuenta. Quería destacar, sentirme admirado, y, para ello, mi cuerpo tenía que ser escultural y mi inteligencia sobresaliente.

Si en algún momento la situación no era idónea para destacar o podía menoscabar mi imagen, la evitaba.

No aceptaba mis limitaciones. En realidad no me aceptaba a mi mismo. No me quería.

Mi fobia social me ayudó a reconocer los miedos que me fueron llevando hasta la fobia social. Después me puse manos a la obra para dejarlos marchar, para llenarme de confianza y amor propio. He tardado 11 años. Ahora trato de consolidar y acrecentar esa confianza y ese amor a mi mismo.

Hay una herramienta que me es útil y que Eckhart Tolle enseña en sus libros, El poder del Ahora y Un Nuevo Mundo Ahora:

Se trata de Estar Presente, centrado en lo que uno hace, Ahora, en este mismo momento,  sea lo que sea, incluso estando sentado sin hacer nada. Es una puerta por la que accedo a conectarme con mi espiritualidad, con mi Ser, conmigo mismo.

Y los pensamientos que brotan entonces son míos, no de ningún otro “ser” con vida propia.

Cuanto más te entrenes en el estar presente menos fuerza tendrá ese otro “ser” con vida propia formado con la energía del miedo.

La fobia/ ansiedad me hacía estar en estado de alerta constante y agotaba mi energía, me debilitaba. Mi cuerpo tenía necesidad de descansar, de reponerse, de estar en calma, tranquilo.

El Shiatsu es una buena herramienta con la que aprendí a soltarme, a dejarme llevar hacia la calma física y mental. Y cuando estoy en esa calma abro también las puertas a mi Ser y a la Fuente de la que todo procede.

Esa calma activa el poder autocurativo de mi propio cuerpo y facilita la aparición de ideas (intuición) que me ayudan a seguir mejorando cada día más.

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